Los Cuatros Pilares que el Perú Necesita para Crecer
Por Walter Amoros Wong
Mientras el calendario avanza hacia las elecciones del 12 de abril de 2026 y el país observa un escenario político fragmentado, con más de treinta candidatos y un 40% del electorado aún indeciso, vale la pena detenerse a hacerse la pregunta correcta: ¿sobre qué bases reales puede crecer el Perú?
La respuesta no es ideológica. Es estructural. Y tiene cuatro pilares.
El primero es la educación. No hay desarrollo sostenible sin ciudadanos formados. El Perú arrastra décadas de brecha educativa entre lo urbano y lo rural, entre el norte y el sur, entre quien tiene acceso a tecnología y quien no. Construir aulas no es suficiente. Se necesita calidad docente, currícula actualizada y una educación que conecte a los jóvenes con las oportunidades reales del siglo XXI. Sin esto, la pobreza no se rompe: se hereda.
El segundo es la salud. Un pueblo enfermo no produce, no estudia, no progresa. El sistema de salud peruano sigue siendo fragmentado e inequitativo. La pandemia lo dejó en evidencia con brutal claridad. Invertir en salud preventiva no es un gasto: es la inversión más rentable que puede hacer un Estado. El capital humano empieza por el cuerpo y la mente de sus ciudadanos.
El tercero es la producción. El Perú es un país extraordinariamente rico en recursos naturales, pero sigue exportando materias primas en lugar de productos con valor agregado. La agenda pendiente es clara: industrialización, apoyo real a las MYPES, diversificación económica más allá de la minería, y apuesta por el agro, el turismo y la tecnología. Sin empleo digno y producción interna robusta, el crecimiento del PBI no llega a los bolsillos de la mayoría.
El cuarto, y hoy el más urgente, es la seguridad. La extorsión, el crimen organizado y las bandas delincuenciales están asfixiando negocios, desplazando familias y espantando inversión. Sin seguridad, ningún otro pilar puede sostenerse. El maestro no puede enseñar bajo amenaza. El emprendedor no puede invertir con miedo. El ciudadano no puede ejercer sus derechos en un territorio dominado por el crimen.
Estos cuatro pilares no son opcionales ni secuenciales. Son simultáneos e interdependientes.
El problema histórico del Perú no ha sido la falta de diagnóstico, sino la falta de ejecución. Los gobiernos han llegado con discursos y se han ido con escándalos. La corrupción y la inestabilidad política han sido, una y otra vez, el freno más costoso del desarrollo nacional.
Por eso, el llamado es claro: en este proceso electoral, el ciudadano peruano tiene la responsabilidad de exigir a cada candidato respuestas concretas. No promesas. No eslóganes. Planes reales sobre cómo van a fortalecer la educación, garantizar la salud, impulsar la producción y recuperar la seguridad. Y sobre cómo van a financiarlo, quién lo va a ejecutar y cómo van a combatir la corrupción en el camino.
El Perú tiene los recursos, la gente y el potencial para crecer con justicia. Lo que ha faltado es voluntad política y ciudadanía activa. Esta vez, el voto informado no es una opción. Es una obligación.
Walter Amoros Wong es analista político e independiente.
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